Comentarios y experiencias de los Bulldog

Comentarios y experiencias que debes saber del bulldog

Quien haya tenido experiencia con los bulldogs, tanto el inglés como el francés, sabrá que estos perros son excepcionales. De allí que la etiqueta #bulldoglove en Instagram tenga actualmente 1.300.000 publicaciones con millones y millones de comentarios en ellas.

Acaparando incluso la atención de los medios de comunicación, al ser de las razas predilectas para imágenes publicitarias de marcas tan reconocidas como Volkswagen, Tommy Hilfiger, Motorola y Trip Advisor, los bulldogs se han convertido en uno de los favoritos de los amantes de los perros en los últimos años.

 

Y es que, además de su apariencia tan peculiar que enternece a más de uno, sus caracteres y personalidades sí que saben tocar el corazón de sus amos por los familiares y cariñosos que pueden llegar a ser.

 

Por algo, están dentro de las 10 razas de perros favoritas en los Estados Unidos según el club canino American Kennel Club.

No obstante, a pesar de la popularidad que tienen, no muchos conocen la cantidad de cuidados que requieren por sus condiciones físicas.

Por lo que grupos como The Bulldog Rescue Network en Estados Unidos terminan socorriendo hasta a 2.000 perros de este tipo al año, que han sido desde abandonados por sus familiares, como maltratados por desconocimiento o descuido.

Es por eso que en este texto te reseñamos distintos comentarios y experiencias sobre bulldogs, para que –antes de tomar la decisión de adoptar uno – sepas con seguridad si este es el perro ideal para ti, así como para que aprendas unos consejos acerca de los bulldogs y conozcas las opiniones sobre bulldogs más comunes.

Primero: Aclárate antes de adoptar

Independientemente de la raza que sea, la adopción de una mascota no es algo que se debe tomar a la ligera o por un simple impulso.

Por eso, antes de tomar esta importante decisión, debes hacer un panorama de cuáles son esas características que estás buscando en un perro, así como aclarar cuánto es el presupuesto que en realidad podrás dedicarle.

¿Por qué?

Todo peludo requiere inversiones de dinero, tiempo y paciencia para su adecuada crianza, salud y bienestar. Pero en el caso del bulldog, esta raza podría necesitar cuidados y gastos más específicos que no es compatible con todas las personas.

Entonces, para lograr definir si el bulldog es el can que en verdad deseas, responde de la forma más detallada posible los siguientes puntos:
1. Más que querer, ¿qué tipo de perro necesito en mi vida? ¿Que sea guardián y compañero? ¿Obediente y competidor? ¿Activo o tranquilo? ¿Dependiente o independiente?…
2. ¿Cuánto puedo pagar por una mascota? No solo el precio si se trata del caso de compra, sino su mantenimiento constante: vacunas, desparasitaciones, consultas veterinarias, comida, juguetes, entrenador, entre otros.
3. ¿Cuánto tiempo puedo dedicarle al día? ¿Podré atenderlo lo necesario?
4. ¿Sé los cuidados específicos del bulldog o las enfermedades a las que son propensos? Por otro lado, ¿sé cómo actuar ante el surgimiento de estas?
5. ¿Vivo en el tipo de clima adecuado para este tipo de perro?
6. ¿Cuánto vive un bulldog? ¿Puedo garantizarle una buena vida durante ese tiempo?

#AdoptaNoCompres

Ahora: Todo lo que debes saber sobre el bulldog

Para ayudarte a responder estas preguntas, a continuación te presentamos algunas ventajas y desventajas del bulldog.

Ventajas del bulldog francés

1. Son perros muy tranquilos. Aunque cuando son cachorros o muy jóvenes no paran en ningún momento, entrada su madurez esta raza resulta muy tranquila, al punto de que puede llegar a ser pasivo. Lo que es un gran atractivo para aquellos que viven en apartamento o que no cuenten con las energías necesarias para un perro más demandante.
2. Su pequeño tamaño es muy versátil. En esta sociedad altamente urbanizada, cada vez es menos común apartamentos o casas con muchos metros cuadrados. De allí que su baja estatura y pequeña proporción sea algo beneficioso porque no requiera grandes espacios en el hogar para estar bien.
3. Entre los más recurrentes comentarios sobre el bulldog francés está el hecho de su carácter guardián y protector, ya que se toman muy a pecho la labor de proteger a los suyos. Además, su efectivo oído le permiten estar alerta de cualquier sonido irregular.
4. Para quien haya tenido experiencia con el bulldog francés, sabrá que es un perro absolutamente cariñoso. Siempre estará tratando de demostrarte el amor que siente por ti, y a su vez estará pidiéndote que le des amor. Algo muy bueno si eres de esas personas que les encanta tener la atención de su mascota y colmarla de mimos.
5. Por dichas características (tranquilo, cariñoso y protector), los frenchies tienen la cualidad de ser una excelente compañía para niños pequeños. Sobre todo las perras.
6. Para aquellos a quienes los ladridos pueden desesperarlos un poco, ¡no se preocupen! Esta raza tiene la ventaja de que usualmente no ladran mucho, salvo situaciones muy específicas como el sonido de un timbre o un ruido extraño o la llegada de personas desconocidas al hogar.
7. Al ser absolutamente sociable, es muy común que se lleve muy bien con todo tipo de perros sin importar su tamaño. Incluso con animales de otras especies. Eso sí, el ruido que hacen al respirar o sus usuales bufidos podrían alterar a sus congéneres y es bueno siempre supervisarlos si no se conocen muy bien.
8. Debido a su condición braquicéfala, los frenchies no necesitan de largas jornadas de ejercicio. Con ellos bastarán los paseos diarios y ciertos momentos de juego al día. Más porque les encanta jugar y pueden ser muy divertidos.

Desventajas del bulldog francés

1. Como te mencionamos más arriba, son perros braquicéfalos. Esto provoca que sean propensos a enfermedades y problemas respiratorios que en algunas ocasiones podría hasta requerir operaciones en la nariz o en el velo de la boca. En pocas palabras, un gasto mayor que otros perros que no necesitan de tantas visitas al médico.
2. A parte del gasto médico, dichos problemas respiratorios hace que ronquen y muchísimo. Además de que su respiración generalmente es muy sonora. Así que si eres de las personas que aprecian mucho el silencio, capaz un bulldog te saque de tus casillas.
3. Por otro lado, sus enfermedades respiratorias no son los únicos males que los aquejan. Esta raza tiene altas posibilidades de sufrir alergias en su piel, generando (además de gastos médicos y de tratamiento –que en muchos casos es para toda la vida–) fuerte olor en ellos.
4. Y esto no es el único olor que emiten. Entre las experiencias que más destacan los dueños de bulldog francés es su constante flatulencia, la tendencia al vomito o de moquear su alrededor. Entonces, si lo tuyo es la limpieza extrema en el hogar, esta raza no se complementa muy bien contigo.
5. De hecho, aunque sean perros de pelo corto, los frenchies suelen botar mucho pelo y dejar toda la casa adornada con sus pelitos. Aunque esto puede controlarse con una cepillada regular que los ayude a separar el pelaje muerto.
6. Si bien mencionamos como una ventaja lo cariñosos que son y su constante necesidad de estar con el dueño todo el tiempo, esto podría tener consecuencias negativas si será un perro que pasará mucho tiempo solo en casa. Gran parte de los bulldogs francés generan ansiedad por separación, lo que manifiestan con mordiscos, ladridos o daños en la casa.

Ventajas del bulldog inglés

1. Aunque su peso ronda los 25 kilos, es una raza de tamaño pequeño a mediano. Por lo tanto no requerirá grandes espacios en el hogar para poder adaptarse con comodidad.
2. Además, resulta ideal para la convivencia en apartamentos debido al hecho de que es poco ladrador y no ocasionará problemas de dicho tipo con tus vecinos.
3. Su carácter en la adultez es muy apaciguado y no dará mucho qué hacer en cuanto a malos comportamientos o alteraciones importantes en su humor. Lo que es buenísimo si tienes hijos pequeños que están en la etapa que podrían generarles “molestias” a los perros. Como jalones de cola u orejas. Mientras que si es cachorro o joven, suele ser un perro muy juguetón y divertido, estando siempre dispuesto a cualquier juego que le ofrezcas, lo que tendrá entretenido a tus hijos también.
4. Entre los comentarios sobre bulldogs inglés que más resaltan los dueños y criadores es la gran conexión que crean estos perros con sus dueños o los que siente como suyos. Por algo están entre las primeras cinco razas más populares en Estados Unidos. Según la experiencia con bulldogs de distintas personas, estas destacan la capacidad que tienen en percibir los sentimientos de su familia y actuar acorde a ello.
5. Si eres de los que les gusta que la gente consienta a tu perro y le den atenciones, el bulldog es una raza que no pasa desapercibida. A donde quiera que vayas conseguirás amantes de los perros cautivados con tu mascota.

Desventajas del bulldog inglés

1. Su condición braquicéfala hace que estos perros presenten problemas o enfermedades respiratorias que pueden ser tanto leves, y que no requieran más cuidado que una vigilancia constante; hasta graves que necesiten correcciones quirúrgicas.
2. Por esta razón, además, son propensos a sufrir situaciones de hipertemia, conocido como golpe de calor. Su gran dificultad para respirar provoca que no puedan mantener su temperatura corporal en óptimas condiciones. De allí que no es recomendable tenerlos en lugares con climas extremos.
3. De igual forma, si eres una persona muy activa que deseas que tu mascota te acompañe en tus rutinas de ejercicio, el bulldog no es para ti por la misma razón. Un esfuerzo físico extenuante podría ser hasta mortal para ellos.
4. Por otro lado, su respiración algo accidentada los convierte en perros que, si bien no tienden a ladrar mucho, pueden resultar ruidosos a su manera: con ronquidos fuertes al dormir, ruidos peculiares al respirar y jadeos constantes.
5. Al igual que los frenchies, el bulldog inglés es bastante propenso a las flatulencias.
6. A parte de su condición respiratoria, también tienen tendencia a enfermedades de otros tipos como alergias alimentarias. De allí que el costo de su mantenimiento sea mucho más elevado que el de otros perros, pues requerirá más visitas médicas, tratamientos, cuidados especiales, dietas y demás.
7. Además la compra y venta de bulldogs es bastante elevado, más porque en el caso de esta raza, lo más recomendable es adquirirlas de criaderos especializados y dedicados netamente a los bulldogs.

La salud de los  Bulldog

Cuídalos muy bien ♥

Entre las opiniones sobre el bulldog que se repiten a diario está la delicadeza de su salud en la mayoría de sus ejemplares. Tanto en el bulldog francés como en el inglés, aunque suele ser más común en los últimos.

En el caso del inglés, con una esperanza de vida no mayor a los ocho años, las enfermedades más habituales por las que visitan el veterinario son los problemas respiratorios, displasia de cadera, alergias alimentarias, formación de quistes entre los dedos, prolapso en el interior del párpado, infecciones en la piel por sus pliegues, entre otras.

Y esta tendencia a dichas enfermedades es el resultado de décadas de selección artificial. Es decir, que la búsqueda de que mantengan las características físicas que tanto encantan a las personas es lo que ha deteriorado paulatinamente la salud de esta raza al punto de que en la actualidad, muchos estudios determinen que “no hay una alternativa” para la raza. Solo cruzarlos con otros perros con características más suaves.

Evidentemente, estas opiniones del bulldog y su salud, tienen muchos a favor y en contra.

Muchas personas comentan que su experiencia con bulldogs no es tan traumática como puede parecer y, aunque sean perros que necesitan rigurosos cuidados, no necesariamente “sufren” cotidianamente.

Lo cierto es que, más allá de estas discusiones, lo importante es que tengas la plena seguridad de que este es el perro que quieres y que podrás garantizarle calidad de vida con todos sus cuidados y necesidades especiales.

Como bien repiten los ya dueños de bulldogs, mientras lo cuides bien, su afecto recompensará todos los esfuerzos. Solo hace falta que lo asumas con responsabilidad.

4 cuidados esenciales para tu Bulldog

Cuidados para tu cachorro bulldog

Tanto el bulldog inglés como el bulldog francés en los últimos años se ha convertido en unos de los favoritos a la hora de escoger el integrante peludo de la familia.

Más, porque ambos tienen ciertas cualidades que, en muchos casos, los convierten en las razas ideales.

Los hogares con niños pequeños, por ejemplo, al adoptar uno de estos ejemplares, habrán conseguido a los compañeros ideales de sus hijos. Ya que estos son mascotas sumamente familiares y con una altísima tolerancia a las jugarretas comunes en los niños.

De hecho, el bulldog inglés es reconocido por su gran estabilidad mental y emocional. Mientras que el siempre buen ánimo de los frenchies proporcionará horas y horas de diversión.

Sin embargo, su popularidad y bondades son proporcionales a la gran dedicación de cuidados que debe ofrecérseles para mantenerlos sanos y felices.

¿A qué nos referimos?

Pues que ambas variaciones de bulldog son muy propensas a padecer malestares y problemas de salud; desde dificultades respiratorias hasta alergias y enfermedades genéticas.

Pero, como sabemos que realmente quieres tener un bulldog y te comprometes a su crianza, a continuación te daremos unas guías de cuidados esenciales que te servirán en su etapa cachorra y lo que debes tomar en cuenta al momento de su adultez.

Bulldog cachorro

 

¿Qué tantos cuidados requieren?

Para darles un contexto del por qué insistimos en que los cuidados de estas razas son más demandante que otras, te contamos un poco las atenciones que deben tenerse en sus primeros días de vida.

En el caso del bulldog, si se desea evitar que tanto la madre como los cachorros estén en peligro, es primordial que su nacimiento esté bajo el control de un médico veterinario y criadores profesionales. Empezando que por sus condiciones físicas (caderas estrechas para el parto y cabezas grandes de las crías), en la mayoría de las oportunidades lo más recomendable será una cesárea.

Debido a esta falta de proceso natural, será labor humana el conseguir que la perra limpie a sus crías y los estimule correctamente en sus primeros momentos de vida; así como también lograr que los cachorros lacten, mientras se evita movimientos bruscos de la madre ya que esta podría herirlos con su peso.

Por otro lado, como los cachorros no tienen reflejo del vómito hasta los 21 días de edad, podrían comer más de lo que deberían o más rápido. Pudiendo causarles bronco aspiraciones por sus delicadas condiciones respiratorias.

De allí que los dueños o criadores deban vigilar todas las ingestas de los cachorros y tener las herramientas adecuadas a la mano para actuar si es necesario.

Todo esto sin contar los demás factores que los aquejan y que son las mayores causas de mortalidad en cachorros, como las complicaciones durante el parto, defectos congénitos, infecciones o virus.

Sin duda, una gran responsabilidad que los futuros dueños –aunque no en tal proporción– deberán continuar significativamente en los primeros meses de vida.

Entonces, para que te organices de la mejor manera, aquí te indicamos los cuidados de un bulldog cachorro  en cuanto a su alimentación, higiene, salud, actividad física y entrenamiento.

 

  1. Tips para alimentar a tu cachorro

Lo primero que debemos resolver es cuál tipo de alimento será el más adecuado para nuestra mascota y mucho de eso dependerá de lo que te recomiende su criador y veterinario.

En el mercado existe una gran variedad de alimentos a escoger, pero lo que más hay que tomar en cuenta es que sea una fórmula de calidad creada específicamente para cachorros.

Pero el mes de vida en el que se encuentre también será un determinante, como en el caso de la alimentación del bulldog inglés.

¿Por qué?

Porque, por las características del bulldog inglés cachorro, a las ocho semanas de edad (momento en el que generalmente los criadores ya los entregan), para ellos será más conveniente comer un concentrado especializado para cachorro de razas pequeñas por el tamaño de sus croquetas. Así se facilita su ingesta.

Luego, tan pronto supere los tres meses de edad, se recomienda escoger un alimento para cachorros de razas medianas.

Con respecto a las cantidades que deben servírseles, esto dependerá de las condiciones de cada cachorro; por lo que lo mejor será asesorarse con su veterinario cuál es la porción correcta y cada cuánto tiempo debe aumentarse. Mientras que cada cuánto come un bulldog se relaciona con la edad.

Generalmente, hasta los tres meses de edad lo recomendable será servirles cuatro veces al día: en la mañana, al mediodía, en la tarde y antes de dormir.

Pasados los tres meses, las servidas deberán reducirse a tres y, luego de los seis, limitarlas únicamente a dos tomas.

 

  1. Pendiente de su higiene

Tanto en el frenchie como en el bulldog inglés, lo que más hay que cuidar en su higiene son sus arrugas, orejas y ojos.

Debido a su tendencia a padecer dermatitis, debemos limpiar los pliegues en su piel al menos cada dos días, para así evitar la presencia de hongos o la formación de infecciones en sus arrugas.

Para ello podría bastar retirar la suciedad con toallas de papel seca y vigilar su estado. Es importante que dentro de los pliegues no haya humedad porque esto propicia la formación de hongos en la zona.

Por las características del bulldog francés, hay que observar mucho la limpieza de sus orejas. Al ser grandes y abiertas, suele entrarles mucha suciedad que a la larga puede originarles otitis u otras infecciones en el oído.

La forma más adecuada para su limpieza, será emplear un producto específico para la higiene de los oídos para perros y gasas. No es para nada recomendable el uso de bastoncillos de algodón ya

que podrían quebrarse y herir el oído.

En cuanto a los ojos, como tienden a irritarse los lagrimales ante la humedad constante, habrá que limpiárselos con suero fisiológico y secarlos con gasas.

Hay criadores y veterinarios que recomiendan no bañarlos hasta que hayan pasado al menos los cuatro meses de edad, ya que podrían desarrollar infecciones respiratorias. De igual forma, los frenchies con sus orejas muy expuestas (en las que puede entrar líquido e infectarlas) tampoco es recomendable exponerlos a un baño salvo que sea muy necesario.

Mientras desarrollan más su sistema respiratorio, pueden limpiarse con toallas humedecidas en agua caliente, pero asegurándose de no dejarle humedad en el pelaje o la piel.

Aunque sean de pelaje corto, ambas razas mudan mucho su pelo. De manera que será necesario cepillarlo hasta dos veces por semana con un cepillo de cerdas suaves para que se les retire el pelo muerto que se les acumula.

Durante su cepillado, se debe aprovechar para revisar la piel de la mascota, en búsqueda de parásitos como pulgas o garrapatas, o enrojecimientos.

 

  1. Que tu cachorro siempre esté al día con su salud

Hablando de parásitos, en los cachorros hay que completar un ciclo de desparasitaciones de acuerdo con lo sugerido por su médico veterinario.

Esto se hace con el propósito de eliminar todo tipo de parásitos internos (como los intestinales) o externos en el cachorro. Más porque en los primeros meses de vida son muy propensos a adquirirlos por la debilidad de su sistema inmune, y, por lo mismo, las consecuencias podrían ser fatales para ellos.

De igual forma habrá que cumplir con las vacunas reglamentarias para evitar males como la parvovirosis, moquillos, entre otros; y, en lo posible, evitar sacar a la mascota a exteriores hasta que tenga ya todas sus vacunas.

Por más que no salgan, en la casa también será recomendable tener ciertos cuidados como el quitarnos el calzado y guardarlo lejos de su alcance tan pronto se llegue al hogar. Esto porque en los zapatos podríamos traer bacterias o transmisores de virus de otros perros.

Recuerda que los cachorros suelen ser traviesos y curiosos, por lo que deberás estar atento a que no ingiera nada indebido (como comida dañina para ellos o juguetes o cosas pequeñas).

También presta mucha atención a cualquier alteración en su salud para que enseguida se lo reportes a tu veterinario de confianza. Por ejemplo, las diarreas los deshidratan muy rápido y a un punto mortal.

Las visitas al médico dependerán en gran medida de la recomendación de este. En general, bastarán las necesarias para aplicarle todas las vacunas y en adelante controles rutinarios que pueden ser dos o una vez al año.

Sin embargo, ante el hecho de la delicadeza de estos perros, lo mejor es que tu veterinario te indique lo más adecuado en el caso de tu mascota.

 

  1. Cachorro educado, familia feliz

Como te hemos dicho, los bulldogs son mascotas ideales de compañía; y en gran medida por lo cariñosos y atentos con los amos que pueden llegar a ser. Sin embargo, su carácter puede llegar a ser un poco testarudo si no se le corrige adecuadamente.

Bulldog Frances Feliz

Entonces, no hay mejor manera de evitar que desarrolle conductas inadecuadas que educándolo desde su etapa cachorra. Para que así, además, tenga claro que tú eres el líder de su manada y a quien debe respetar.

Pero tranquilo, salvo que quieras que tu mascota aprenda funciones muy específicas, no necesitas ser César Millán para educarlo correctamente.

¿Cómo puedes hacerlo?

Pues indicándole límites y rutinas desde muy temprana edad. Como el hecho de que debe comer en el momento que le sirvas, cómo comportarse en el hogar (en donde puede o no estar, por ejemplo), que haga sus necesidades en el espacio destinado para ello, o enseñarlo paulatinamente a esperar sus paseos para ello.

Refuerza esta educación enseñándole además cuatro comandos básicos que les serán súper útiles: sentarse, quedarse quieto, acercarse a tu llamado y pasear a tu lado (sin jalar la correa).

Recuerda que, para que el entrenamiento sea más efectivo, en vez de hacer énfasis de regañarlo cuando hace algo mal, más bien aplica el refuerzo positivo cuando lo hace bien o a tu gusto. Estos refuerzos pueden ser tanto caricias como premios de comida, pero nunca exageres con las cantidades ya que podrías alterar su dieta y provocarle aumento de peso.

Además de los entrenamientos, también será tu responsabilidad que tu cachorro aprenda a socializar con los demás, sean congéneres, humanos u hasta otras especies.

Para ello, haz que tu cachorro (luego de cumplir con su esquema de vacunas) se familiarice paseándolo en parques, ya que –generalmente– en estos sitios podrá encontrar diversidad de personas y mascotas.

Eso sí, por su condición braquicéfala debes tomar en cuenta que tu bulldog no debe jugar de forma extenuante, hacer mucho ejercicio o salir a la calle en días de extremo calor o frío ya que podría descompensarse fácilmente.

¿Cómo seguir los cuidados?

Cuando tu cachorro pasa a la vida adulta, los cuidados tendrán algunas variaciones naturalmente.

Por ejemplo, en el caso de la higiene, ya pasados los cuatro meses de edad se puede comenzar a incluir los baños en la rutina. No obstante, ante su tipo de pelaje, lo recomendable será no excederse del baño mensual, salvo alguna indicación médica.

De igual forma, con respecto a la salud, será importante reforzar las vacunas necesarias de forma anual y cumplir los ciclos de desparasitaciones necesarios para evitarles cualquier infestación. Y, por supuesto, acudir al médico ante cualquier irregularidad que veamos en la mascota.

La alimentación del bulldog sí presentará un cambio más evidente, y en cada raza tiene sus características propias.

Pasado el año, habrá que ir reemplazando de forma gradual sus piensos para cachorros por concentrados para perros adultos. Así como reducir sus servidas a máximo dos veces al día y cuidar que la mascota no se engorde.

En la alimentación del bulldog inglés, el cambio se podría hacer por uno especial para perros adultos de razas medianas, uno de razas grandes o uno formulado específicamente para la raza.

¿Por qué de razas grandes? Porque estos concentrados incluyen condroprotectores para regenerar el cartílago articular, que beneficia el sistema óseo del bulldog. Sin embargo, el tamaño de estas croquetas podría incomodar su ingesta en algunos. Así que lo mejor será consultar a su veterinario.

Mientras que, en la alimentación del bulldog francés, lo más recomendable será cambiar el pienso por uno específico para razas pequeñas, ya que sus necesidades nutricionales corresponden más a este tipo y su metabolismo es más rápido.

Características de la raza Bulldog

Estas son las características de un bulldog:

Familiares, juguetones, cariñosos, leales, divertidos, adorables, tranquilos… ¡Son bastantes las características que hacen de los bulldogs, tanto en el inglés como el francés, una mascota ideal para muchos!

De allí que ambos estén entre las 10 razas predilectas por las familias estadounidenses, según indica la lista anual del American Kennel Club. En dicho estudio, el bulldog francés se encuentra en el puesto número seis, mientras que su primo o hermano mayor (como deseen relacionarlo), el bulldog inglés, en el cuarto.

Pero, aparte de lo que ya te mencionamos, ¿qué tienen estas razas que generen tanta fascinación en los amantes de los perros?

En gran medida, esto se debe a que tanto sus características físicas como conductuales generan una dualidad muy fascinante y adorable, sin contar las ventajas que tienen para la convivencia familiar y en pequeños espacios.

Sin embargo, adoptar un bulldog también implicará una larga lista de cuidados y responsabilidades.

Por eso, en este texto te detallaremos las características de los perros bulldogs y las consideraciones que debes prever si deseas adquirir uno.

Seriedad que enamora

Oriundo de los perros de bullbaiting, criados para pelear con animales en espectáculos sangrientos comunes en la Inglaterra del siglo XVI, esta raza no podría ser más distinta a lo que indicaban sus orígenes.

Tanto física, como conductualmente, los bulldog inglés pasaron a ser otros tan pronto en 1835 se abolieron estas macabras actividades, puesto que los amantes de la raza decidieron preservarla pero con características más dóciles. Para que así se convirtieran en perros ideales de compañía.

Estas son las más resaltantes características del bulldog inglés.

1. Semblantes únicos

Los rasgos faciales de estos canes es uno de sus mayores atractivos. Y aunque hay personas que digan la frase “son tan feos que son lindos”, la verdad es que esta belleza única les ha ganado un gran número de fanáticos en el mundo entero.

Al punto de que grandes marcas de reconocimiento internacional, como Volkswagen y Tommy Hilfiger, los han usado para sus campañas publicitarias.

En proporción a su tamaño total, la cabeza puede parecer un poco grande. Sin embargo, su cara es relativamente corta, lo que se acentúa con su hocico ancho y ligeramente levantado.

Debido a que la piel de su rostro está un poco holgada, es común observar arrugas sutiles en su frente y sobre la nariz; así como también en la zona del cuello.

El bulldog inglés es, además, un perro con condición braquicéfala. Es decir, que su cráneo es más ancho y corto que el resto de los perros, así como su hocico es más chato.

De allí que sean propensos a problemas y enfermedades respiratorias, o que no puedan graduar fácilmente su temperatura corporal. Por eso siempre lo más recomendable con esta raza es que no se mantenga en lugares con climas extremos. Ni muy frío, ni muy caliente.

2. De buenos músculos

Usualmente, esta raza no supera los 36 centímetros de alto, contrastando notablemente con los 25 kilos que puede llegar a pesar, sobre todo en el caso de los ejem

plares machos.

Y esa es la razón de que tengan una apariencia ancha, fuerte, poderosa. Más porque sus extremidades, también musculosas y robustas, lo complementan.

Su pelaje es corto, liso y pegado al cuerpo y, a diferencia del bulldog francés, la gama de colores que suelen presentar es más reducida.

De color sólido o tiznado con el hocico negro, la Federación Cinológica Internacional (FCI) estableció en su estándar únicamente el rojo en sus diversos tonos, el blanco o la variación partida (es decir, blanco con pintas rojas).

3. Compañeros ideales

Como comentamos más arriba, el bulldog inglés es una de las razas que más ha cambiado en su trayectoria.

De ser un perro agresivo, criado y destinado para actividades brutales, ahora es de las razas predilectas para la convivencia en familia gracias a su noble carácter.

De hecho, sus características conductuales pueden ser altamente beneficiosas.

Entre sus mayores atributos está la cualidad de que estos perros tienen una alta estabilidad psicológica; convirtiéndolos en compañías adecuadas para niños y otros animales.

¿Esto qué quiere decir?

Pues que pocas situaciones logran sacarlos de su centro, por así decirlo. De manera que su nivel de tolerancia les permite aguantar y sobrellevar los tratos bruscos de los niños o la invasión de su espacio personal.

Incluso, otro punto a su favor es que pueden llegar a ser muy protectores de las personas o criaturas que consideran de su familia, ya que además aman compartir con los humanos.

Sin embargo, esta necesidad de estar en contacto con sus amos puede llevarlos a tener conductas indeseadas cuando pasan mucho tiempo a solas, tal como destrozos en la casa. Así que si eres de las personas que pasa muy poco tiempo en casa, esta raza podría no ser la más recomendable para ti.

Vamos ahora con los frenchies

Descendientes del bulldog inglés dedicado a las peleas a finales del siglo XVIII en Inglaterra, esta raza derivó de las mezclas que la clase obrera hizo con estos perros para que fuesen más pequeños y de un carácter más afable.

Y como estas personas emigraron al norte de Francia debido a los avances de la revolución industrial de la época que los dejaba sin trabajo, paulatinamente se les conoció como bulldog francés o, como se les dice hoy en día, frenchies.

Estas son las características principales del bulldog francés.

1. ¡Son puras orejas!

Atentas y relativamente grandes a comparación de su cuerpo, las orejas de esta raza son unas de las características más resaltantes a la hora de hablar de su físico.

Con el pabellón auricular ancho, puntas redondeadas y de implantación alta, se les dice comúnmente “orejas de murciélago” y complementan a la perfección las facciones marcadas de su cara, las cuales no dudarán en usar para demostrar sus sentimientos o estados de ánimos.

Su cabeza es ancha y grande, aunque proporcional con el tamaño completo del perro; mientras que sus ojos son redondos, oscuros y se encuentran bien separados.

En la cara, además, la piel está un poco suelta, lo que provoca que se formen pliegues en la frente y sobre el hocico; que en su caso es ancho y profundo con la nariz chata.

Lo que quiere decir que el bulldog francés también integra el grupo de los perros braquicéfalos.

2. Cuerpos compactos y fuertes

A diferencia del bulldog inglés, su variante francés es de talla más pequeña y su peso generalmente oscila entre los ocho y 15 kilos, aunque tienen tendencia al sobrepeso si no se alimentan correctamente o si son muy sedentarios.

Según el estándar de la raza, estos no suelen pasar los 30 centímetros de altura, aunque esto podría variar dependiendo del sexo.

Y esta estatura contrasta con la forma de su cuerpo de perro moloso, que al ser musculoso, de huesos robustos y patas cortas y fuertes, le da una apariencia compacta y adorable.

Con respecto a su cola, esta debe ser corta, cuyo tamaño máximo logre tapar el orificio anal. Además, esta no debe estar más alta que su espalda. Cuando el bulldog francés presenta una cola más larga o levantada, usualmente se debe a que ha tenido cruces genéticos.

Su pelaje es liso y corto y, de acuerdo a la Federación Cinológica Internacional (FCI), los colores oficiales en la raza únicamente son el rubio oscuro o leonado, el leonado atigrado. Sin embargo, también existen los que son negros en su totalidad, blancos con manchas negras.

Además, en los últimos años también han aparecido frenchies con colores tan inusuales como marrón chocolate o azul.

3. Un payaso peludo

Considerado el bufón del mundo canino, los que conozcan de cerca la raza sabrán que a estos perros les encanta entretener a quienes los rodean ya que su personalidad es muy animada y agradable.

Son canes altamente sociables, por lo que se la llevan bastante bien con otros animales y hasta con desconocidos; esto debido a que, desde sus inicios, el propósito de la raza es que fuese un perro de compañía.

De hecho, entre sus grandes virtudes es que siempre tienen humor de hacer amigos. Por lo que, mientras estén bien educados, sabrán cómo relacionarse sin problemas con otros congéneres.

Gracias a estas conductas, resultan perfectos para las familias que tienen niños pequeños. Más porque son muy tolerantes a los juegos pesados que pueden tener los niños; y su instinto protector no dudará en hacerlos sentirse responsable de su bienestar.

Sin embargo, ese apego a la familia hace que requieran mucha atención. Es decir, es del tipo de perros que no te dejarán solo ni un segundo mientras estés cerca de ellos. Así como también te pedirán mimos y cariños cada cuanto puedan.

Y aunque sean alertas y juguetones, tampoco necesitan extenuantes jornadas de ejercicio. De hecho, le gusta dormir y bastante, por lo que bastará con los paseos diarios y ratos de juego para que se mantenga saludable. Además, no es recomendable que haga rutinas agotadoras porque, debido a su condición de perro braquicéfalo, podría tener consecuencias nefastas para su salud.

Por esa misma condición, y tal como el bulldog inglés, podrían resultar un poco ruidosos por sus esfuerzos al respirar, gases, y lo más resaltante: sus ronquidos. Lo bueno, es que compensa el asunto de que son poco ladradores.

No obstante, si no se educan correctamente, la raza tiene tendencia a ser algo terca y testadura, así como territorial. Para evitarlo, habrá que ser pacientes en su adiestramiento desde muy temprano. Así entenderán que su dueño es el líder al que deben respetar.

La característica más importante: su salud
Por ser razas relacionadas entre sí, es normal ver similitudes entre ellos; como su contextura física, rostro, arrugas, comportamiento… Pero la más significativa, sin lugar a dudas, es su delicadeza en cuanto a salud se refiere.

¿En qué consiste esto?

Que ambas razas son bastantes propensas a desarrollar enfermedades o problemas de salud debido a su carga genética. Sobre todo el bulldog inglés.

Por ejemplo, el hecho de que ambos sean perros braquicéfalos provoca que tengan dificultades en su respiración. Que pueden parecer tan inofensivas como los ronquidos, gases o ruidos al respirar, pero podrían derivar complicaciones más graves como insuficiencias mortales.

Incluso, uno de los mayores cuidados que deben tener en cuenta los dueños de bulldog es que deben evitar exponerlos a climas extremos o a jornadas agotadoras de ejercicio ya que a estos perros se les complica el poder regular su temperatura corporal.

Pero no solo eso.

Entre las más resaltantes características del bulldog recién nacido están las complicaciones que pueden generarse ante las deficiencias de su aparato respiratorio.

Una de estas son las bronco aspiraciones al momento de mamar, por lo que será necesario vigilar mientras los cachorro se alimentan durante las primeras semanas de lactancia.

También están las insuficiencias respiratorias, las que se deberán contrarrestar con terapias para mejorar el desarrollo pulmonar, y hasta podrían requerir tratamiento antibiótico.

Otra de las características del bulldog cachorro es la tendencia de presentar enfermedades genéticas como paladar o labio hendido (comprometiendo considerablemente su calidad de vida), afecciones del corazón y dermatitis en los pliegues de su piel y arrugas.

Para evitar estas últimas, será esencial que se mantenga una constante higiene sobre los pliegues y arrugas que presentan en zonas como la frente y sobre su nariz.

En cuanto a los adultos, las enfermedades que más los aquejan son problemas oculares y de retina, sorderas, sarnas y dermatitis, hasta displasia de cadera canina.

De allí que, previo a su adopción o al hecho de adquirir uno, sea importante considerar que estos perros podrían necesitar inversiones importantes de dinero –a comparación de otras razas– tanto para control veterinario, como para los tratamientos que requiera ante alguna vicisitud.

Además, otro punto a tomar en cuenta es que lo más recomendable será escoger un veterinario con altos conocimientos y experiencias con bulldogs o perros braquicéfalos.

Esto, con el propósito de que te oriente con guías adecuadas para cuidar a tu bulldog. Unos canes únicos con características y cuidados que requieren de dedicación; pero que sabrán compensártelo siendo una de las mejores compañías que podrías pedir.

Todo lo que debes saber sobre el bulldog francés

Quieres un bulldog francés? ¡Aprende aquí todo lo que debes saber!

Un artículo de: Bulldog.com.co

Sí, te entendemos completamente: ¿Quién puede resistirse a esos adorables ojos saltones y orejas de murciélago que no dudan en usar para cautivar a quienes los miran? Por eso te contamos todo lo que debes saber sobre el bulldog francés ¡y ojalá esta información te termine de confirmar si es tu anhelada mascota! En los últimos años, los conocidos también como frenchies han estado robándose desmedidamente el protagonismo en los hogares, siendo una de las diez razas más populares del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, el club canino estadounidense American Kennel Club, en el 2017, lo ubicó en el puesto número seis de los preferidos en su nación, siendo superado solo por el Beagle, su primo el bulldog inglés, el Golden Retriever, el pastor alemán y el labrador.

Cachorro Bulldog

 

Por eso no es de extrañar que las queridas mascotas de famosos como Hugh Jackman, Lady Gaga, Leonardo Di Caprio, Dwayne Johnson, John Legend o Martha Stewart sean precisamente ejemplares de bulldog francés; o que la etiqueta #frenchbulldog –solamente  en Instagram– cuente con más de 15 millones de publicaciones actualmente.

 

Pero, ¿qué será lo que está provocando esta fiebre frenchie? ¿Qué tienen de especial estos adorables perros de cara chata?

Te invitamos a explorarlo en este texto en el que daremos un recorrido por su origen, detallaremos sus características físicas y conductuales, ¡y hasta te aconsejaremos lo esencial previo a su adopción!

De los pueblos a las grandes ciudades

Para hablar de la historia de esta raza, vale recordar un poco los inicios de su pariente, el bulldog inglés. Más porque los frenchies descienden de estos.

Los bulldogs ingleses –proveniente de las razas de tipo mastiff– eran muy populares en Inglaterra hacia finales del siglo XVIII. Pero el auge de su tenencia subió cuando en 1835 las peleas entre animales fueron abolidas en el país y, desafortunadamente, esto provocó que las personas buscaran una alternativa para suplirlo: comenzaron a promoverse las peleas ilegales de perros en los pueblos ya que, por el poco espacio que requerían, las autoridades no tenían mucho éxito en su control.

Ante esto, los amantes de esta raza que no apoyaban tal sangrienta y cruel actividad, comenzaron a criar un tipo de bulldog de menor tamaño, que además tenían ciertas diferencias en su físico.

Llamados bulldog miniatura, eran altamente adoptados por la clase obrera y, a medida que la revolución industrial avanzaba en Inglaterra, estos se trasladaron con sus dueños al norte de Francia, lugar donde podían seguir desempeñando sus oficios manuales o artesanales.

Fue en esta época cuando sucedieron diversos cruces de estos perros con canes franceses que dieron lugar al surgimiento del bulldog francés como hoy lo conocemos, incrementando su popularidad a finales del siglo XIX al punto de exportarse de vuelta a Inglaterra. Lo que quiere decir que, a pesar de su nombre, en realidad son perros de origen francés-inglés.

Pero Francia e Inglaterra no eran los únicos encantados.

Los estadounidenses ricos que visitaban París tampoco podían resistirse a este perro de forma tan inusual para ellos y en poco tiempo empezaron a llevar ejemplares a su país.

En 1898, la raza fue reconocida por el American Kennel Club y ese mismo año se celebró la primera exposición autorizada en el Hotel Waldorg-Astoria de Nueva York. Así fue como cada vez se exportaban más y más frenchies al continente americano, con personas que pagaban hasta $5.000 dólares por ejemplar.

Nada mal para un perrito que surgió de la clase obrera, ¿verdad?

Adorable apariencia y comportamiento

Sin dudas, la característica física más resaltante de la raza son sus orejas. Estas son de tamaño mediano y se encuentran implantadas altas; mientras que su pabellón auricular es ancho  y sus puntas redondeadas. Razón por la que las llaman “orejas de murciélago”.

Y su cabeza no se queda atrás.

El bulldog francés hace parte de un grupo –ahora muy popular– llamado perros braquicéfalos. Es decir, tal como sus congéneres Bóxer, Boston terrier, Pug Carlino, pequinés, Shih Tzu y bulldog inglés, estos presentan un cráneo más ancho y corto que el resto de los perros, así como un hocico más achatado. Pero ojo, su mandíbula puede ser altamente potente.

La forma de su cuerpo es la típica de los perros molosos: musculosos, fuertes y de huesos sólidos. Solo que en su caso, de talla pequeña con patas y cola gruesas y cortas. Usualmente, su peso varía entre los ocho y 14 kilos.

Este cuerpo fuerte y compacto les ofrece una apariencia algo ruda; pero basta con apreciarlos bien para notar la ternura que emanan. ¡Sobre todo el bulldog francés bebé!

Su pelaje, liso y corto, es apretado, brillante y suave. En el estándar racial establecido por la Federación Cinológica internacional (FIC), sus colores oficiales son el leonado (rubio oscuro) y el leonado atigrado con parches blancos, aunque también es común ver bulldog francés negro en su mayoría. El bulldog francés blanco, por su parte, se considera que está dentro del estándar si sus narices y párpados tienen pigmentos negros.

Aunque lo que tienen de adorable en su apariencia, se les multiplica en el comportamiento.

El bulldog francés es muy conocido por ser sumamente sociable, de personalidad alerta, alegre y juguetona; lo que lo convierte específicamente en un perro de compañía.

Esto no quiere decir que no se le pueda enseñar funciones específicas (de hecho, el bulldog francés cachorro es ágil en aprender comandos), sino que la raza no tiene un propósito en específico más que el de la compañía.

Su carácter amistoso hace que sean excelentes compañeros tanto para los humanos como para otras mascotas; mientras que su instinto protector es una ventaja para las familias con niños, ya que estos perros son excelentes guardianes de lo que consideran suyo.

Por otro lado, no requieren grandes jornadas de ejercicios. Son canes muy tranquilos  a los que les gusta dormir mucho -¡y roncar!-, pero siempre será necesario sus caminatas diarias y momentos de juego.

Y para aquellos a los que los insistentes ladridos podrían incomodarles, mucha atención: el bulldog francés raramente ladra, ya que solo lo hacen en momentos que consideran necesarios, como cuando necesitan algo o quieren llamar la atención. Aunque las excepciones siempre existen.

Pero, ¿qué debo tomar en cuenta antes de adoptarlo?

Antes de lanzarte de lleno e ir a conseguirte tu perro de una, debes considerar que –así como con cualquier otra mascota– hay una serie de responsabilidades.

Para hacerlo más sencillo, aquí enumeraremos ocho consejos y detalles antes de adoptar o comprar un bulldog francés:

  1. Como bien dijimos más arriba, esta raza es netamente un perro de compañía, por lo que necesita constantemente contacto humano para sentirse feliz y a gusto. Si vives solo y eres de las personas que sale a trabajar todo el día y a duras penas llegas a la casa en la noche para cenar y dormir, lo mejor es que desistas de la idea de adoptar un frenchie. Más porque al dejarse solo por largos periodos de tiempo (que, en realidad, tampoco es bueno para ningún perro) podría generarle ansiedad por separación; desembocando en conductas destructivas e inadecuadas.
  2. Les encanta ser el centro de atención, así que seguramente cuando estén juntos no te dejará un momento solo y te estará pidiendo mimos. Lo que es maravilloso para dueños primerizos o a los que les fascina compartir cariños con su mascota. Sin embargo, si se refuerza equivocadamente este comportamiento, podría llegar a ser territorial y generar situaciones incómodas en la interacción con otras personas o animales. Bastará con una buena educación desde cachorro.
  3. Si tienes niños pequeños u otras mascotas, ¡tranquilo! El bulldog francés es muy sociable y cariñoso. Con los bebés pueden resultar hasta protectores por su cualidad de curiosos y cuidadosos ante lo nuevo; mientras que a los niños pequeños suelen tenerle mucha paciencia y es bueno aguantando sus travesuras. No obstante, siempre será recomendable que los adultos supervisen cuando los niños y perros compartan para evitar cualquier inconveniente.
  4. Los deportistas deben aguantarse las ganas de adoptar uno, a menos que no estén interesados en que sus perros compartan sus jornadas de ejercicio con ellos. El bulldog francés, por más musculoso y fuerte que se ve, no necesita de extensos ejercicios. Salvo sus paseos diarios y rutinas de juego –ya que eso sí que les encanta hacer–, esta raza podría tener complicaciones de salud si hace actividad física en exceso.
  5. Por otro lado, para los que viven en tierra caliente, deben considerar que por su condición de perro braquicéfalo, estos podrían pasarla bastante mal, ya que son propensos a sufrir golpes de calor que, incluso, podrían provocar su muerte. En épocas calurosas, lo mejor será supervisar a la mascota constantemente y evitar pasearlos en horas de mayor calor. Lo más recomendable es muy temprano en la mañana y ya caída la noche.
  6. Si eres delicado con los olores, será mejor considerar otra raza. Aunque para algunos les parece muy chistoso lo flatulentos que pueden llegar a ser estos perros, hay personas que no podrían vivir con ello. Sobre todo a los que no soportan ver algo de suciedad en su casa, puesto que estos canes son muy propensos a babearse, vomitar y emitir gases. Claro, no es nada del otro mundo y una buena higiene y cuidado bastará para hacerlo bastante tolerable.
  7. Ahora bien, no importa si vives en un departamento pequeño o en una casa muy grande. Por fortuna el bulldog francés es una raza muy tranquila. Eso sí, pueden llegar a ser un poco testarudos y territoriales si no se entrenan correctamente. Aunque de cachorros son bastante dóciles para recibir enseñanza.
  8. Y lo más importante: esta raza tiene tendencia a padecer diversidad de enfermedades como alergias, problemas respiratorios y hernias discales, entre otros. Por eso, será muy importante adquirir un cachorro proveniente de un buen criador, y eso es algo que veremos en el siguiente punto.

¿Cómo elegir el criador ideal?

Si con todo lo que has leído estás convencido que tu próxima mascota será un bulldog francés, el siguiente paso será escoger un criador responsable que te garantizará un cachorro que cumpla con el estándar de la raza y, por supuesto, que haya surgido de una familia sana con los cuidados esenciales que requiere un bebé.

Ante el hecho de que son perros delicados de salud, que a la larga podrían tener complicaciones, siempre lo más recomendable en el caso de la compra será acudir a un criadero especializado y no a tiendas generales, en los que se pueda confirmar que su crianza es favorable y adecuada.

Los buenos cridores siempre te permitirán conocer el contexto del cachorro, desde el lugar en el que habitan, hasta cuáles son los padres de la camada y cómo son sus condiciones de salud.

Ten mucho cuidado con los vendedores a los que solo les importa que pagues la suma que piden. Los criadores responsables usualmente se aseguran de que los futuros dueños sean el hogar adecuado para la cría que ofrecen y hasta pueden tener comunicación futura con la familia para asegurarse del buen estado del perro. Pero para dar con un buen criador, será necesario que lo busques exhaustivamente.

Por supuesto, al momento de ver a los cachorros, debes confirmar que el aspecto de estos sea completamente saludable, que se vean bien alimentados, su cuerpo sea firme y la piel de su barriga sea de color rosa pálido.

En Colombia, el precio de un bulldog francés puede superar los $2.000.000,  aunque se pueden conseguir opciones mucho más bajas. Pero recuerda que comprar un cachorro más económico, en algunos casos, puede resultar más costoso, ya que estos podrían venir con enfermedades que requerirán grandes inversiones en intervenciones médicas o medicinas. Sin contar el estrés y mal rato que esto podría hacerte pasar.

Pero recuerda que la compra no es la única opción. La adopción o rescate también es factible y así estarás ofreciéndole una segunda oportunidad a una vida que lo necesita.

Sea como sea que obtengas a tu bulldog francés, ten en consideración lo que aprendiste en este texto para que ambos sean muy felices juntos.

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Bulldog Inglés en adopción

¿Adoptar o no a un bulldog inglés?

Resuelve el dilema de una vez.

El bulldog inglés es, por mucho, uno de los perros más emblemáticos y populares en tierras occidentales. Y es que su carita seria y cuerpo fuerte y lleno de arrugas han sabido cómo cautivar a los amantes de los canes, al punto de generar fanáticos exclusivos de la raza. Pero no solamente ha acaparado la mirada de los apasionados por los perros ni porque todos quieran un Bulldog inglés en adopción. Tal es su popularidad que incluso las industrias publicitarias usan su imagen para sus estrategias, campañas y más, por considerarlos un ícono de atracción.

De allí que veamos que marcas como Volkswagen, Mack, CNBC, entre otros, han añadido al bulldog inglés en sus imágenes publicitarias. Sin contar el hecho de que su mismo nombre hoy en día puede considerarse una marca.

Es tal su popularidad que es una de las razas más preferidas en los Estados Unidos según un informe publicado en 2017 por el club canino estadounidense American Kennel Club. En esta lista, el bulldog inglés consiguió el puesto número cuatro, siendo superado solo por el Golden Retriever, el pastor alemán y el labrador.

No obstante, así como son de populares, existe un gran desconocimiento sobre la raza. Desde sus orígenes y cómo ha evolucionado, hasta cómo sus características físicas estarían condicionando el futuro de la raza como tal.

Entonces, si estás pensando en agrandar tu familia con un bulldog inglés, en este texto te contaremos su historia, detallaremos sus características físicas y conductuales, y te indicaremos qué debes tomar en cuenta antes de llevarte uno a casa.

Del ring al corazón de las familias

Aunque hoy en día toda persona que haya tratado con la raza bulldog inglés sabe que son puro amor y que pueden resultar muy familiares y cariñosos, desafortunadamente sus inicios están marcados con una tradición sangrienta e inhumana.

De hecho, para entender a plenitud los antecedentes e historia de uno de los canes insignia de Inglaterra, hace falta repasar también la historia de las peleas con animales que se originaron en dicha nación a mediados del siglo XVI.

Algunas de estas eran las conocidas “corridas de toros” o “presa o peleas de toros”. En la primera, por ejemplo, se hacía que el toro (con heridas y enjabonado) corriera ciertos tramos junto a personas; y si alguna de estas lograba herirle la piel, se llevaban al animal a un ruedo para que combatiera con perros.

Mientras que en la segunda, dentro de un ring cubierto, se ataba al toro a una argolla clavada en el suelo para que un perro, o varios, lo atacaran. El objetivo es que los canes le lograran morder las orejas o la nariz.

Por lo tanto, en la época los perros no se criaban por su apariencia, sino por su tenacidad y fuerza para poder salir airosos en estas competencias, de las cuales muchos perros resultaban gravemente heridos o muertos.

Estos canes, denominados bullbaiting por la actividad que ejercían, son los antecedentes directos del bulldog inglés que conocemos actualmente. Aunque no tenían una apariencia homogénea, estos eran más altos con patas largas, hocicos cortos y negros y pelo liso color leonado.

Pero, ¿cómo pasaron de este pasado violento a la actualidad?

Gracias a la iniciativa de personas que denunciaban la atrocidad de estos “deportes”, las “corridas de toros” y las “peleas o presas de toros” fueron abolidas en 1778 y 1835, respectivamente.

Y aunque las peleas de perros seguían sucediendo de forma clandestina, el interés de la gente que apostaba en estas actividades por seguir criando canes para pelea fue disminuyendo hasta el punto de que el bulldog podía desaparecer.

Lo bueno es que, un grupo de entusiastas de la raza decidieron preservarla, solo que –para bajarle al elemento agresivo que tenían– comenzaron a cruzarla con otros perros con cualidades más familiares y apacibles.

Ya sería en 1875 cuando se redactó el primer estándar del bulldog inglés, el cual potenció la preservación de la raza y tiene mucho parecido con los ejemplares actuales.

De allí, surgieron gran cantidad de criadores que se encargaron de que la raza cada vez estuviese más presente en exposiciones y concursos. Incluso, comenzaron a formarse grupos exclusivos para su preservación y promoción y paulatinamente lo exportaron a Estados Unidos, país en el que sucedió el mayor desarrollo de la raza.

Así es cómo, de sangrientos ring y un uso desalmado, el bulldog inglés pasó a ser una de las razas predilectas por las familias en Inglaterra y Estados Unidos, popularidad que se ha impregnado en el resto del mundo.

Si estás interesado en conocer todo sobre esta raza. Tal vez te interese: Todo lo que debes saber sobre un bulldog francés

Los bulldog inglés son los reyes de la belleza robusta

La apariencia física es el elemento más atractivo de estos perros, más porque en ella se presenta una dualidad poco convencional: su expresión seria y hasta en ocasiones distante puede equipararse con la ternura que emanan.

En general, el bulldog inglés es bajo de estatura, pero de cuerpo corto, ancho y algo pesado, con cola corta y de inserción baja; mientras que sus extremidades son fuertes y musculosas, lo que les da esa apariencia robusta. No obstante, su peso debe mantenerse entre los 23 y 25 kg dependiendo del sexo; puesto que las hembras son menos pesadas.

Según la Federación Cinológica Internacional (FCI), su cabeza suele ser más grande en proporción al resto del cuerpo –pero sin exagerar–, con cara corta y hocico bastante ancho e inclinado levemente hacia arriba.

Por otro lado, se caracterizan por tener zonas con exceso de piel, lo que provoca que se formen ligeras arrugas en su cara y cuello.

Su pelaje, corto, liso y pegado al cuerpo, puede ser sólido o tiznado con el hocico negro; así como atigrados o unicolores. Pero su variación en colores es realmente escasa.

El estándar de la FCI reconoce el rojo (en sus diversos tonos), el blanco y el partido (cuando el bulldog inglés blanco presenta también pintas en las variaciones de rojo). De manera que si te encuentras con un bulldog inglés negro, color carne o mezclado con negro y fuego, seguramente no sea de raza pura sino que ha presentado mestizaje.

Que no te engañe su apariencia, los bulldog han cambiado

Una de las razas que más ha cambiado con el tiempo, tanto en su físico como en su personalidad, es sin lugar a dudas el bulldog inglés. Y aunque para algunas personas estos perros siguen pareciendo agresivos, realmente su carácter es muy tranquilo y dócil.

Tiene altos niveles de tolerancia con otros animales y con niños, sobre todo porque tienen una gran estabilidad psicológica y es bastante protector de sus amos.

Eso sí, les encanta estar en contacto con los humanos, por lo que no es recomendable dejarlo largos ratos a solas si no queremos que desencadenen ansiedad y lo manifiesten haciendo destrozos en la casa.

Lo bueno es que son muy inteligentes y recuerdan muy bien los comandos o instrucciones que se les enseñan. Sin embargo, en ocasiones pueden resultar algo tercos y si no quieren hacer algo, no les costará nada ignorarte. Pero esto puede prevenirse si al bulldog inglés cachorro se le entrena adecuadamente, dejando en claro quién es el que manda en el hogar.

Con respecto al ejercicio, a pesar de la fuerza que pueden desarrollar, estos peludos no necesitan de mucha actividad física. De hecho, a la mayoría le gusta dormir gran parte del día. Sin embargo, diariamente hay que incentivarlos a jugar o dar unos paseos cortos para mantenerlo en forma.

Y aunque no sean perros muy ladradores (aspecto muy conveniente para quienes viven en apartamentos), sí podrían llegar a ser ruidosos. Entre su repertorio de ruidos comunes están los resoplidos, gruñidos, pequeños esfuerzos al respirar, flatulencias y, por supuesto, los ronquidos.

Ojo, antes de adoptar uno, lee esta información

Sí, los perros bulldog inglés son adorables y entendemos las ganas que tienes de llevar uno a tu hogar. Pero antes, es importante que tengas conocimiento de uno de los mayores inconvenientes de la raza: su tendencia a tener problemas de salud.

Empezando, es una de las razas que integran el grupo de caninos braquicéfalos; es decir, que la forma de su cráneo ancho, con hocico corto y chato provoca que el animal sea más propenso a enfermedades respiratorias.

De igual forma, tiene altas probabilidades de padecer enfermedades genéticas como paladar o labio hendido –lo que genera alta mortalidad en bulldog inglés bebés y cachorros–, sorderas, dermatitis en los pliegues de su piel, problemas oculares y de retina o displasia de cadera canina.

Incluso, existen diversos estudios de instituciones académicas como la Universidad de California, Estados Unidos, en el que se enfatiza que, a pesar de su popularidad, esto no justifica que se sigan criando perros con altas probabilidades de sufrir enfermedades; y su sugerencia es que se crucen con otras razas para que así se disminuyan las características que los hacen vulnerables.

Por ejemplo, su condición de braquicéfalos provoca que se les dificulte jadear, de manera que son muy propensos a padecer golpes de calor. Lo más recomendable es tenerlos en lugares donde las temperaturas no sean ni muy altas ni muy bajas, así como tampoco exponerlos al sol o hacer ejercicio extenuante en verano.

Sus problemas esqueléticos, además, hacen que su reproducción se dificulte. De allí que generalmente para generar crías se deba concebir por inseminaciones y los nacimientos a través de cesáreas.

Y, debido a la delicadeza de su piel, será importante una rigurosa limpieza de los pliegues, para que así pueda evitarse que se acumule humedad o agentes nocivos para la salud de su piel.

Por estas razones, antes de su adopción, se debe considerar que será un perro que podrá requerir altas inversiones en visitas veterinarias a lo largo de su vida; cuya expectativa, en los mejores casos, ronda entre los ocho y diez años de edad.

Sí, estoy seguro de adoptar un Bulldog Inglés ¿Y ahora qué?

Ya convencido de que esta es la raza ideal para ti, que se ajusta a tus necesidades, capacidades y características, lo siguiente será saber cómo escoger un buen criador y un buen ejemplar.

Por supuesto, las ventas generales de mascotas no son lugares predilectos a la hora de escoger este tipo de perros.

Con todo lo que te hemos explicado sobre la raza y sus delicadeces, es esencial entonces que tu búsqueda apunte a criadores especializados en bulldog inglés, que puedan asegurarte que los genes de los perros que ofrecen sean los más sanos posibles. Pero tampoco te fíes de los que aseguran que sus perros no presentarán enfermedades en ningún momento de su vida, todo el que maneje bulldogs saben que estos no están exentos de problemas genéticos en su totalidad.

Los criadores confiables, además de tener conocimientos profundos sobre la raza, no tendrán problemas en orientarte sobre el registro de ADN tanto de sus sementales como de sus hembras. Así como también, con la compra del cachorro, te otorgará papeles de pedigrí y una guía de cuidados.

Además, generalmente estos se aseguran que las personas que adquieran sus cachorros sean lo suficientemente comprometidos a su cuidado y crianza. Es decir, no le venden sus perritos a cualquier interesado.

¿Y con respecto al cachorro?

Cuando finalmente llegues a este punto, más que la belleza del pequeño, lo que debes observar es su estado de salud. Te enlistamos algunos de los puntos más importantes para que escojas el adecuado:

1. Debes percatarte que la cría no tenga exceso de arrugas en la cabeza y cuerpo. En cambio, esta debe tener la piel suelta y ligeramente arrugada.

2. Su nariz, además de ser solo de color negro, preferiblemente debe contar con orificios anchos, porque, mientras más estrechos sean, más probabilidades hay de que desarrollen problemas respiratorios.

3. La cola tampoco debe ser demasiado corta, muy apretada al cuerpo o enroscada. Esta última usualmente es signo de anomalías en la columna vertebral que, a la larga, podría derivar severas enfermedades.

4. Los ojos también son un punto a observar. Su color debe ser oscuro y su apariencia limpia, brillante y sin enrojecimientos. Hay cachorros bulldog propensos a enfermedades como el entropión o el prolapso de la glándula nictitante.

5. Antes de escoger, ten seguridad de qué sexo prefieres. Además de variar el precio del bulldog inglés, esta decisión podría tener influencia en los aspectos a observar y su crianza. Por ejemplo, las hembras no son tan robustas como los machos y su mantenimiento podría salir más costoso si se pretende reproducir al crecer.

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