4 cuidados esenciales para tu Bulldog

Cuidados para tu cachorro bulldog

Tanto el bulldog inglés como el bulldog francés en los últimos años se ha convertido en unos de los favoritos a la hora de escoger el integrante peludo de la familia.

Más, porque ambos tienen ciertas cualidades que, en muchos casos, los convierten en las razas ideales.

Los hogares con niños pequeños, por ejemplo, al adoptar uno de estos ejemplares, habrán conseguido a los compañeros ideales de sus hijos. Ya que estos son mascotas sumamente familiares y con una altísima tolerancia a las jugarretas comunes en los niños.

De hecho, el bulldog inglés es reconocido por su gran estabilidad mental y emocional. Mientras que el siempre buen ánimo de los frenchies proporcionará horas y horas de diversión.

Sin embargo, su popularidad y bondades son proporcionales a la gran dedicación de cuidados que debe ofrecérseles para mantenerlos sanos y felices.

¿A qué nos referimos?

Pues que ambas variaciones de bulldog son muy propensas a padecer malestares y problemas de salud; desde dificultades respiratorias hasta alergias y enfermedades genéticas.

Pero, como sabemos que realmente quieres tener un bulldog y te comprometes a su crianza, a continuación te daremos unas guías de cuidados esenciales que te servirán en su etapa cachorra y lo que debes tomar en cuenta al momento de su adultez.

Bulldog cachorro

 

¿Qué tantos cuidados requieren?

Para darles un contexto del por qué insistimos en que los cuidados de estas razas son más demandante que otras, te contamos un poco las atenciones que deben tenerse en sus primeros días de vida.

En el caso del bulldog, si se desea evitar que tanto la madre como los cachorros estén en peligro, es primordial que su nacimiento esté bajo el control de un médico veterinario y criadores profesionales. Empezando que por sus condiciones físicas (caderas estrechas para el parto y cabezas grandes de las crías), en la mayoría de las oportunidades lo más recomendable será una cesárea.

Debido a esta falta de proceso natural, será labor humana el conseguir que la perra limpie a sus crías y los estimule correctamente en sus primeros momentos de vida; así como también lograr que los cachorros lacten, mientras se evita movimientos bruscos de la madre ya que esta podría herirlos con su peso.

Por otro lado, como los cachorros no tienen reflejo del vómito hasta los 21 días de edad, podrían comer más de lo que deberían o más rápido. Pudiendo causarles bronco aspiraciones por sus delicadas condiciones respiratorias.

De allí que los dueños o criadores deban vigilar todas las ingestas de los cachorros y tener las herramientas adecuadas a la mano para actuar si es necesario.

Todo esto sin contar los demás factores que los aquejan y que son las mayores causas de mortalidad en cachorros, como las complicaciones durante el parto, defectos congénitos, infecciones o virus.

Sin duda, una gran responsabilidad que los futuros dueños –aunque no en tal proporción– deberán continuar significativamente en los primeros meses de vida.

Entonces, para que te organices de la mejor manera, aquí te indicamos los cuidados de un bulldog cachorro  en cuanto a su alimentación, higiene, salud, actividad física y entrenamiento.

 

  1. Tips para alimentar a tu cachorro

Lo primero que debemos resolver es cuál tipo de alimento será el más adecuado para nuestra mascota y mucho de eso dependerá de lo que te recomiende su criador y veterinario.

En el mercado existe una gran variedad de alimentos a escoger, pero lo que más hay que tomar en cuenta es que sea una fórmula de calidad creada específicamente para cachorros.

Pero el mes de vida en el que se encuentre también será un determinante, como en el caso de la alimentación del bulldog inglés.

¿Por qué?

Porque, por las características del bulldog inglés cachorro, a las ocho semanas de edad (momento en el que generalmente los criadores ya los entregan), para ellos será más conveniente comer un concentrado especializado para cachorro de razas pequeñas por el tamaño de sus croquetas. Así se facilita su ingesta.

Luego, tan pronto supere los tres meses de edad, se recomienda escoger un alimento para cachorros de razas medianas.

Con respecto a las cantidades que deben servírseles, esto dependerá de las condiciones de cada cachorro; por lo que lo mejor será asesorarse con su veterinario cuál es la porción correcta y cada cuánto tiempo debe aumentarse. Mientras que cada cuánto come un bulldog se relaciona con la edad.

Generalmente, hasta los tres meses de edad lo recomendable será servirles cuatro veces al día: en la mañana, al mediodía, en la tarde y antes de dormir.

Pasados los tres meses, las servidas deberán reducirse a tres y, luego de los seis, limitarlas únicamente a dos tomas.

 

  1. Pendiente de su higiene

Tanto en el frenchie como en el bulldog inglés, lo que más hay que cuidar en su higiene son sus arrugas, orejas y ojos.

Debido a su tendencia a padecer dermatitis, debemos limpiar los pliegues en su piel al menos cada dos días, para así evitar la presencia de hongos o la formación de infecciones en sus arrugas.

Para ello podría bastar retirar la suciedad con toallas de papel seca y vigilar su estado. Es importante que dentro de los pliegues no haya humedad porque esto propicia la formación de hongos en la zona.

Por las características del bulldog francés, hay que observar mucho la limpieza de sus orejas. Al ser grandes y abiertas, suele entrarles mucha suciedad que a la larga puede originarles otitis u otras infecciones en el oído.

La forma más adecuada para su limpieza, será emplear un producto específico para la higiene de los oídos para perros y gasas. No es para nada recomendable el uso de bastoncillos de algodón ya

que podrían quebrarse y herir el oído.

En cuanto a los ojos, como tienden a irritarse los lagrimales ante la humedad constante, habrá que limpiárselos con suero fisiológico y secarlos con gasas.

Hay criadores y veterinarios que recomiendan no bañarlos hasta que hayan pasado al menos los cuatro meses de edad, ya que podrían desarrollar infecciones respiratorias. De igual forma, los frenchies con sus orejas muy expuestas (en las que puede entrar líquido e infectarlas) tampoco es recomendable exponerlos a un baño salvo que sea muy necesario.

Mientras desarrollan más su sistema respiratorio, pueden limpiarse con toallas humedecidas en agua caliente, pero asegurándose de no dejarle humedad en el pelaje o la piel.

Aunque sean de pelaje corto, ambas razas mudan mucho su pelo. De manera que será necesario cepillarlo hasta dos veces por semana con un cepillo de cerdas suaves para que se les retire el pelo muerto que se les acumula.

Durante su cepillado, se debe aprovechar para revisar la piel de la mascota, en búsqueda de parásitos como pulgas o garrapatas, o enrojecimientos.

 

  1. Que tu cachorro siempre esté al día con su salud

Hablando de parásitos, en los cachorros hay que completar un ciclo de desparasitaciones de acuerdo con lo sugerido por su médico veterinario.

Esto se hace con el propósito de eliminar todo tipo de parásitos internos (como los intestinales) o externos en el cachorro. Más porque en los primeros meses de vida son muy propensos a adquirirlos por la debilidad de su sistema inmune, y, por lo mismo, las consecuencias podrían ser fatales para ellos.

De igual forma habrá que cumplir con las vacunas reglamentarias para evitar males como la parvovirosis, moquillos, entre otros; y, en lo posible, evitar sacar a la mascota a exteriores hasta que tenga ya todas sus vacunas.

Por más que no salgan, en la casa también será recomendable tener ciertos cuidados como el quitarnos el calzado y guardarlo lejos de su alcance tan pronto se llegue al hogar. Esto porque en los zapatos podríamos traer bacterias o transmisores de virus de otros perros.

Recuerda que los cachorros suelen ser traviesos y curiosos, por lo que deberás estar atento a que no ingiera nada indebido (como comida dañina para ellos o juguetes o cosas pequeñas).

También presta mucha atención a cualquier alteración en su salud para que enseguida se lo reportes a tu veterinario de confianza. Por ejemplo, las diarreas los deshidratan muy rápido y a un punto mortal.

Las visitas al médico dependerán en gran medida de la recomendación de este. En general, bastarán las necesarias para aplicarle todas las vacunas y en adelante controles rutinarios que pueden ser dos o una vez al año.

Sin embargo, ante el hecho de la delicadeza de estos perros, lo mejor es que tu veterinario te indique lo más adecuado en el caso de tu mascota.

 

  1. Cachorro educado, familia feliz

Como te hemos dicho, los bulldogs son mascotas ideales de compañía; y en gran medida por lo cariñosos y atentos con los amos que pueden llegar a ser. Sin embargo, su carácter puede llegar a ser un poco testarudo si no se le corrige adecuadamente.

Bulldog Frances Feliz

Entonces, no hay mejor manera de evitar que desarrolle conductas inadecuadas que educándolo desde su etapa cachorra. Para que así, además, tenga claro que tú eres el líder de su manada y a quien debe respetar.

Pero tranquilo, salvo que quieras que tu mascota aprenda funciones muy específicas, no necesitas ser César Millán para educarlo correctamente.

¿Cómo puedes hacerlo?

Pues indicándole límites y rutinas desde muy temprana edad. Como el hecho de que debe comer en el momento que le sirvas, cómo comportarse en el hogar (en donde puede o no estar, por ejemplo), que haga sus necesidades en el espacio destinado para ello, o enseñarlo paulatinamente a esperar sus paseos para ello.

Refuerza esta educación enseñándole además cuatro comandos básicos que les serán súper útiles: sentarse, quedarse quieto, acercarse a tu llamado y pasear a tu lado (sin jalar la correa).

Recuerda que, para que el entrenamiento sea más efectivo, en vez de hacer énfasis de regañarlo cuando hace algo mal, más bien aplica el refuerzo positivo cuando lo hace bien o a tu gusto. Estos refuerzos pueden ser tanto caricias como premios de comida, pero nunca exageres con las cantidades ya que podrías alterar su dieta y provocarle aumento de peso.

Además de los entrenamientos, también será tu responsabilidad que tu cachorro aprenda a socializar con los demás, sean congéneres, humanos u hasta otras especies.

Para ello, haz que tu cachorro (luego de cumplir con su esquema de vacunas) se familiarice paseándolo en parques, ya que –generalmente– en estos sitios podrá encontrar diversidad de personas y mascotas.

Eso sí, por su condición braquicéfala debes tomar en cuenta que tu bulldog no debe jugar de forma extenuante, hacer mucho ejercicio o salir a la calle en días de extremo calor o frío ya que podría descompensarse fácilmente.

¿Cómo seguir los cuidados?

Cuando tu cachorro pasa a la vida adulta, los cuidados tendrán algunas variaciones naturalmente.

Por ejemplo, en el caso de la higiene, ya pasados los cuatro meses de edad se puede comenzar a incluir los baños en la rutina. No obstante, ante su tipo de pelaje, lo recomendable será no excederse del baño mensual, salvo alguna indicación médica.

De igual forma, con respecto a la salud, será importante reforzar las vacunas necesarias de forma anual y cumplir los ciclos de desparasitaciones necesarios para evitarles cualquier infestación. Y, por supuesto, acudir al médico ante cualquier irregularidad que veamos en la mascota.

La alimentación del bulldog sí presentará un cambio más evidente, y en cada raza tiene sus características propias.

Pasado el año, habrá que ir reemplazando de forma gradual sus piensos para cachorros por concentrados para perros adultos. Así como reducir sus servidas a máximo dos veces al día y cuidar que la mascota no se engorde.

En la alimentación del bulldog inglés, el cambio se podría hacer por uno especial para perros adultos de razas medianas, uno de razas grandes o uno formulado específicamente para la raza.

¿Por qué de razas grandes? Porque estos concentrados incluyen condroprotectores para regenerar el cartílago articular, que beneficia el sistema óseo del bulldog. Sin embargo, el tamaño de estas croquetas podría incomodar su ingesta en algunos. Así que lo mejor será consultar a su veterinario.

Mientras que, en la alimentación del bulldog francés, lo más recomendable será cambiar el pienso por uno específico para razas pequeñas, ya que sus necesidades nutricionales corresponden más a este tipo y su metabolismo es más rápido.

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