Bulldog Inglés en adopción

¿Adoptar o no a un bulldog inglés?

Resuelve el dilema de una vez.

El bulldog inglés es, por mucho, uno de los perros más emblemáticos y populares en tierras occidentales. Y es que su carita seria y cuerpo fuerte y lleno de arrugas han sabido cómo cautivar a los amantes de los canes, al punto de generar fanáticos exclusivos de la raza. Pero no solamente ha acaparado la mirada de los apasionados por los perros ni porque todos quieran un Bulldog inglés en adopción. Tal es su popularidad que incluso las industrias publicitarias usan su imagen para sus estrategias, campañas y más, por considerarlos un ícono de atracción.

De allí que veamos que marcas como Volkswagen, Mack, CNBC, entre otros, han añadido al bulldog inglés en sus imágenes publicitarias. Sin contar el hecho de que su mismo nombre hoy en día puede considerarse una marca.

Es tal su popularidad que es una de las razas más preferidas en los Estados Unidos según un informe publicado en 2017 por el club canino estadounidense American Kennel Club. En esta lista, el bulldog inglés consiguió el puesto número cuatro, siendo superado solo por el Golden Retriever, el pastor alemán y el labrador.

No obstante, así como son de populares, existe un gran desconocimiento sobre la raza. Desde sus orígenes y cómo ha evolucionado, hasta cómo sus características físicas estarían condicionando el futuro de la raza como tal.

Entonces, si estás pensando en agrandar tu familia con un bulldog inglés, en este texto te contaremos su historia, detallaremos sus características físicas y conductuales, y te indicaremos qué debes tomar en cuenta antes de llevarte uno a casa.

Del ring al corazón de las familias

Aunque hoy en día toda persona que haya tratado con la raza bulldog inglés sabe que son puro amor y que pueden resultar muy familiares y cariñosos, desafortunadamente sus inicios están marcados con una tradición sangrienta e inhumana.

De hecho, para entender a plenitud los antecedentes e historia de uno de los canes insignia de Inglaterra, hace falta repasar también la historia de las peleas con animales que se originaron en dicha nación a mediados del siglo XVI.

Algunas de estas eran las conocidas “corridas de toros” o “presa o peleas de toros”. En la primera, por ejemplo, se hacía que el toro (con heridas y enjabonado) corriera ciertos tramos junto a personas; y si alguna de estas lograba herirle la piel, se llevaban al animal a un ruedo para que combatiera con perros.

Mientras que en la segunda, dentro de un ring cubierto, se ataba al toro a una argolla clavada en el suelo para que un perro, o varios, lo atacaran. El objetivo es que los canes le lograran morder las orejas o la nariz.

Por lo tanto, en la época los perros no se criaban por su apariencia, sino por su tenacidad y fuerza para poder salir airosos en estas competencias, de las cuales muchos perros resultaban gravemente heridos o muertos.

Estos canes, denominados bullbaiting por la actividad que ejercían, son los antecedentes directos del bulldog inglés que conocemos actualmente. Aunque no tenían una apariencia homogénea, estos eran más altos con patas largas, hocicos cortos y negros y pelo liso color leonado.

Pero, ¿cómo pasaron de este pasado violento a la actualidad?

Gracias a la iniciativa de personas que denunciaban la atrocidad de estos “deportes”, las “corridas de toros” y las “peleas o presas de toros” fueron abolidas en 1778 y 1835, respectivamente.

Y aunque las peleas de perros seguían sucediendo de forma clandestina, el interés de la gente que apostaba en estas actividades por seguir criando canes para pelea fue disminuyendo hasta el punto de que el bulldog podía desaparecer.

Lo bueno es que, un grupo de entusiastas de la raza decidieron preservarla, solo que –para bajarle al elemento agresivo que tenían– comenzaron a cruzarla con otros perros con cualidades más familiares y apacibles.

Ya sería en 1875 cuando se redactó el primer estándar del bulldog inglés, el cual potenció la preservación de la raza y tiene mucho parecido con los ejemplares actuales.

De allí, surgieron gran cantidad de criadores que se encargaron de que la raza cada vez estuviese más presente en exposiciones y concursos. Incluso, comenzaron a formarse grupos exclusivos para su preservación y promoción y paulatinamente lo exportaron a Estados Unidos, país en el que sucedió el mayor desarrollo de la raza.

Así es cómo, de sangrientos ring y un uso desalmado, el bulldog inglés pasó a ser una de las razas predilectas por las familias en Inglaterra y Estados Unidos, popularidad que se ha impregnado en el resto del mundo.

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Los bulldog inglés son los reyes de la belleza robusta

La apariencia física es el elemento más atractivo de estos perros, más porque en ella se presenta una dualidad poco convencional: su expresión seria y hasta en ocasiones distante puede equipararse con la ternura que emanan.

En general, el bulldog inglés es bajo de estatura, pero de cuerpo corto, ancho y algo pesado, con cola corta y de inserción baja; mientras que sus extremidades son fuertes y musculosas, lo que les da esa apariencia robusta. No obstante, su peso debe mantenerse entre los 23 y 25 kg dependiendo del sexo; puesto que las hembras son menos pesadas.

Según la Federación Cinológica Internacional (FCI), su cabeza suele ser más grande en proporción al resto del cuerpo –pero sin exagerar–, con cara corta y hocico bastante ancho e inclinado levemente hacia arriba.

Por otro lado, se caracterizan por tener zonas con exceso de piel, lo que provoca que se formen ligeras arrugas en su cara y cuello.

Su pelaje, corto, liso y pegado al cuerpo, puede ser sólido o tiznado con el hocico negro; así como atigrados o unicolores. Pero su variación en colores es realmente escasa.

El estándar de la FCI reconoce el rojo (en sus diversos tonos), el blanco y el partido (cuando el bulldog inglés blanco presenta también pintas en las variaciones de rojo). De manera que si te encuentras con un bulldog inglés negro, color carne o mezclado con negro y fuego, seguramente no sea de raza pura sino que ha presentado mestizaje.

Que no te engañe su apariencia, los bulldog han cambiado

Una de las razas que más ha cambiado con el tiempo, tanto en su físico como en su personalidad, es sin lugar a dudas el bulldog inglés. Y aunque para algunas personas estos perros siguen pareciendo agresivos, realmente su carácter es muy tranquilo y dócil.

Tiene altos niveles de tolerancia con otros animales y con niños, sobre todo porque tienen una gran estabilidad psicológica y es bastante protector de sus amos.

Eso sí, les encanta estar en contacto con los humanos, por lo que no es recomendable dejarlo largos ratos a solas si no queremos que desencadenen ansiedad y lo manifiesten haciendo destrozos en la casa.

Lo bueno es que son muy inteligentes y recuerdan muy bien los comandos o instrucciones que se les enseñan. Sin embargo, en ocasiones pueden resultar algo tercos y si no quieren hacer algo, no les costará nada ignorarte. Pero esto puede prevenirse si al bulldog inglés cachorro se le entrena adecuadamente, dejando en claro quién es el que manda en el hogar.

Con respecto al ejercicio, a pesar de la fuerza que pueden desarrollar, estos peludos no necesitan de mucha actividad física. De hecho, a la mayoría le gusta dormir gran parte del día. Sin embargo, diariamente hay que incentivarlos a jugar o dar unos paseos cortos para mantenerlo en forma.

Y aunque no sean perros muy ladradores (aspecto muy conveniente para quienes viven en apartamentos), sí podrían llegar a ser ruidosos. Entre su repertorio de ruidos comunes están los resoplidos, gruñidos, pequeños esfuerzos al respirar, flatulencias y, por supuesto, los ronquidos.

Ojo, antes de adoptar uno, lee esta información

Sí, los perros bulldog inglés son adorables y entendemos las ganas que tienes de llevar uno a tu hogar. Pero antes, es importante que tengas conocimiento de uno de los mayores inconvenientes de la raza: su tendencia a tener problemas de salud.

Empezando, es una de las razas que integran el grupo de caninos braquicéfalos; es decir, que la forma de su cráneo ancho, con hocico corto y chato provoca que el animal sea más propenso a enfermedades respiratorias.

De igual forma, tiene altas probabilidades de padecer enfermedades genéticas como paladar o labio hendido –lo que genera alta mortalidad en bulldog inglés bebés y cachorros–, sorderas, dermatitis en los pliegues de su piel, problemas oculares y de retina o displasia de cadera canina.

Incluso, existen diversos estudios de instituciones académicas como la Universidad de California, Estados Unidos, en el que se enfatiza que, a pesar de su popularidad, esto no justifica que se sigan criando perros con altas probabilidades de sufrir enfermedades; y su sugerencia es que se crucen con otras razas para que así se disminuyan las características que los hacen vulnerables.

Por ejemplo, su condición de braquicéfalos provoca que se les dificulte jadear, de manera que son muy propensos a padecer golpes de calor. Lo más recomendable es tenerlos en lugares donde las temperaturas no sean ni muy altas ni muy bajas, así como tampoco exponerlos al sol o hacer ejercicio extenuante en verano.

Sus problemas esqueléticos, además, hacen que su reproducción se dificulte. De allí que generalmente para generar crías se deba concebir por inseminaciones y los nacimientos a través de cesáreas.

Y, debido a la delicadeza de su piel, será importante una rigurosa limpieza de los pliegues, para que así pueda evitarse que se acumule humedad o agentes nocivos para la salud de su piel.

Por estas razones, antes de su adopción, se debe considerar que será un perro que podrá requerir altas inversiones en visitas veterinarias a lo largo de su vida; cuya expectativa, en los mejores casos, ronda entre los ocho y diez años de edad.

Sí, estoy seguro de adoptar un Bulldog Inglés ¿Y ahora qué?

Ya convencido de que esta es la raza ideal para ti, que se ajusta a tus necesidades, capacidades y características, lo siguiente será saber cómo escoger un buen criador y un buen ejemplar.

Por supuesto, las ventas generales de mascotas no son lugares predilectos a la hora de escoger este tipo de perros.

Con todo lo que te hemos explicado sobre la raza y sus delicadeces, es esencial entonces que tu búsqueda apunte a criadores especializados en bulldog inglés, que puedan asegurarte que los genes de los perros que ofrecen sean los más sanos posibles. Pero tampoco te fíes de los que aseguran que sus perros no presentarán enfermedades en ningún momento de su vida, todo el que maneje bulldogs saben que estos no están exentos de problemas genéticos en su totalidad.

Los criadores confiables, además de tener conocimientos profundos sobre la raza, no tendrán problemas en orientarte sobre el registro de ADN tanto de sus sementales como de sus hembras. Así como también, con la compra del cachorro, te otorgará papeles de pedigrí y una guía de cuidados.

Además, generalmente estos se aseguran que las personas que adquieran sus cachorros sean lo suficientemente comprometidos a su cuidado y crianza. Es decir, no le venden sus perritos a cualquier interesado.

¿Y con respecto al cachorro?

Cuando finalmente llegues a este punto, más que la belleza del pequeño, lo que debes observar es su estado de salud. Te enlistamos algunos de los puntos más importantes para que escojas el adecuado:

1. Debes percatarte que la cría no tenga exceso de arrugas en la cabeza y cuerpo. En cambio, esta debe tener la piel suelta y ligeramente arrugada.

2. Su nariz, además de ser solo de color negro, preferiblemente debe contar con orificios anchos, porque, mientras más estrechos sean, más probabilidades hay de que desarrollen problemas respiratorios.

3. La cola tampoco debe ser demasiado corta, muy apretada al cuerpo o enroscada. Esta última usualmente es signo de anomalías en la columna vertebral que, a la larga, podría derivar severas enfermedades.

4. Los ojos también son un punto a observar. Su color debe ser oscuro y su apariencia limpia, brillante y sin enrojecimientos. Hay cachorros bulldog propensos a enfermedades como el entropión o el prolapso de la glándula nictitante.

5. Antes de escoger, ten seguridad de qué sexo prefieres. Además de variar el precio del bulldog inglés, esta decisión podría tener influencia en los aspectos a observar y su crianza. Por ejemplo, las hembras no son tan robustas como los machos y su mantenimiento podría salir más costoso si se pretende reproducir al crecer.

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