Todo lo que debes saber sobre el bulldog francés

Quieres un bulldog francés? ¡Aprende aquí todo lo que debes saber!

Un artículo de: Bulldog.com.co

Sí, te entendemos completamente: ¿Quién puede resistirse a esos adorables ojos saltones y orejas de murciélago que no dudan en usar para cautivar a quienes los miran? Por eso te contamos todo lo que debes saber sobre el bulldog francés ¡y ojalá esta información te termine de confirmar si es tu anhelada mascota! En los últimos años, los conocidos también como frenchies han estado robándose desmedidamente el protagonismo en los hogares, siendo una de las diez razas más populares del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, el club canino estadounidense American Kennel Club, en el 2017, lo ubicó en el puesto número seis de los preferidos en su nación, siendo superado solo por el Beagle, su primo el bulldog inglés, el Golden Retriever, el pastor alemán y el labrador.

Cachorro Bulldog

 

Por eso no es de extrañar que las queridas mascotas de famosos como Hugh Jackman, Lady Gaga, Leonardo Di Caprio, Dwayne Johnson, John Legend o Martha Stewart sean precisamente ejemplares de bulldog francés; o que la etiqueta #frenchbulldog –solamente  en Instagram– cuente con más de 15 millones de publicaciones actualmente.

 

Pero, ¿qué será lo que está provocando esta fiebre frenchie? ¿Qué tienen de especial estos adorables perros de cara chata?

Te invitamos a explorarlo en este texto en el que daremos un recorrido por su origen, detallaremos sus características físicas y conductuales, ¡y hasta te aconsejaremos lo esencial previo a su adopción!

De los pueblos a las grandes ciudades

Para hablar de la historia de esta raza, vale recordar un poco los inicios de su pariente, el bulldog inglés. Más porque los frenchies descienden de estos.

Los bulldogs ingleses –proveniente de las razas de tipo mastiff– eran muy populares en Inglaterra hacia finales del siglo XVIII. Pero el auge de su tenencia subió cuando en 1835 las peleas entre animales fueron abolidas en el país y, desafortunadamente, esto provocó que las personas buscaran una alternativa para suplirlo: comenzaron a promoverse las peleas ilegales de perros en los pueblos ya que, por el poco espacio que requerían, las autoridades no tenían mucho éxito en su control.

Ante esto, los amantes de esta raza que no apoyaban tal sangrienta y cruel actividad, comenzaron a criar un tipo de bulldog de menor tamaño, que además tenían ciertas diferencias en su físico.

Llamados bulldog miniatura, eran altamente adoptados por la clase obrera y, a medida que la revolución industrial avanzaba en Inglaterra, estos se trasladaron con sus dueños al norte de Francia, lugar donde podían seguir desempeñando sus oficios manuales o artesanales.

Fue en esta época cuando sucedieron diversos cruces de estos perros con canes franceses que dieron lugar al surgimiento del bulldog francés como hoy lo conocemos, incrementando su popularidad a finales del siglo XIX al punto de exportarse de vuelta a Inglaterra. Lo que quiere decir que, a pesar de su nombre, en realidad son perros de origen francés-inglés.

Pero Francia e Inglaterra no eran los únicos encantados.

Los estadounidenses ricos que visitaban París tampoco podían resistirse a este perro de forma tan inusual para ellos y en poco tiempo empezaron a llevar ejemplares a su país.

En 1898, la raza fue reconocida por el American Kennel Club y ese mismo año se celebró la primera exposición autorizada en el Hotel Waldorg-Astoria de Nueva York. Así fue como cada vez se exportaban más y más frenchies al continente americano, con personas que pagaban hasta $5.000 dólares por ejemplar.

Nada mal para un perrito que surgió de la clase obrera, ¿verdad?

Adorable apariencia y comportamiento

Sin dudas, la característica física más resaltante de la raza son sus orejas. Estas son de tamaño mediano y se encuentran implantadas altas; mientras que su pabellón auricular es ancho  y sus puntas redondeadas. Razón por la que las llaman “orejas de murciélago”.

Y su cabeza no se queda atrás.

El bulldog francés hace parte de un grupo –ahora muy popular– llamado perros braquicéfalos. Es decir, tal como sus congéneres Bóxer, Boston terrier, Pug Carlino, pequinés, Shih Tzu y bulldog inglés, estos presentan un cráneo más ancho y corto que el resto de los perros, así como un hocico más achatado. Pero ojo, su mandíbula puede ser altamente potente.

La forma de su cuerpo es la típica de los perros molosos: musculosos, fuertes y de huesos sólidos. Solo que en su caso, de talla pequeña con patas y cola gruesas y cortas. Usualmente, su peso varía entre los ocho y 14 kilos.

Este cuerpo fuerte y compacto les ofrece una apariencia algo ruda; pero basta con apreciarlos bien para notar la ternura que emanan. ¡Sobre todo el bulldog francés bebé!

Su pelaje, liso y corto, es apretado, brillante y suave. En el estándar racial establecido por la Federación Cinológica internacional (FIC), sus colores oficiales son el leonado (rubio oscuro) y el leonado atigrado con parches blancos, aunque también es común ver bulldog francés negro en su mayoría. El bulldog francés blanco, por su parte, se considera que está dentro del estándar si sus narices y párpados tienen pigmentos negros.

Aunque lo que tienen de adorable en su apariencia, se les multiplica en el comportamiento.

El bulldog francés es muy conocido por ser sumamente sociable, de personalidad alerta, alegre y juguetona; lo que lo convierte específicamente en un perro de compañía.

Esto no quiere decir que no se le pueda enseñar funciones específicas (de hecho, el bulldog francés cachorro es ágil en aprender comandos), sino que la raza no tiene un propósito en específico más que el de la compañía.

Su carácter amistoso hace que sean excelentes compañeros tanto para los humanos como para otras mascotas; mientras que su instinto protector es una ventaja para las familias con niños, ya que estos perros son excelentes guardianes de lo que consideran suyo.

Por otro lado, no requieren grandes jornadas de ejercicios. Son canes muy tranquilos  a los que les gusta dormir mucho -¡y roncar!-, pero siempre será necesario sus caminatas diarias y momentos de juego.

Y para aquellos a los que los insistentes ladridos podrían incomodarles, mucha atención: el bulldog francés raramente ladra, ya que solo lo hacen en momentos que consideran necesarios, como cuando necesitan algo o quieren llamar la atención. Aunque las excepciones siempre existen.

Pero, ¿qué debo tomar en cuenta antes de adoptarlo?

Antes de lanzarte de lleno e ir a conseguirte tu perro de una, debes considerar que –así como con cualquier otra mascota– hay una serie de responsabilidades.

Para hacerlo más sencillo, aquí enumeraremos ocho consejos y detalles antes de adoptar o comprar un bulldog francés:

  1. Como bien dijimos más arriba, esta raza es netamente un perro de compañía, por lo que necesita constantemente contacto humano para sentirse feliz y a gusto. Si vives solo y eres de las personas que sale a trabajar todo el día y a duras penas llegas a la casa en la noche para cenar y dormir, lo mejor es que desistas de la idea de adoptar un frenchie. Más porque al dejarse solo por largos periodos de tiempo (que, en realidad, tampoco es bueno para ningún perro) podría generarle ansiedad por separación; desembocando en conductas destructivas e inadecuadas.
  2. Les encanta ser el centro de atención, así que seguramente cuando estén juntos no te dejará un momento solo y te estará pidiendo mimos. Lo que es maravilloso para dueños primerizos o a los que les fascina compartir cariños con su mascota. Sin embargo, si se refuerza equivocadamente este comportamiento, podría llegar a ser territorial y generar situaciones incómodas en la interacción con otras personas o animales. Bastará con una buena educación desde cachorro.
  3. Si tienes niños pequeños u otras mascotas, ¡tranquilo! El bulldog francés es muy sociable y cariñoso. Con los bebés pueden resultar hasta protectores por su cualidad de curiosos y cuidadosos ante lo nuevo; mientras que a los niños pequeños suelen tenerle mucha paciencia y es bueno aguantando sus travesuras. No obstante, siempre será recomendable que los adultos supervisen cuando los niños y perros compartan para evitar cualquier inconveniente.
  4. Los deportistas deben aguantarse las ganas de adoptar uno, a menos que no estén interesados en que sus perros compartan sus jornadas de ejercicio con ellos. El bulldog francés, por más musculoso y fuerte que se ve, no necesita de extensos ejercicios. Salvo sus paseos diarios y rutinas de juego –ya que eso sí que les encanta hacer–, esta raza podría tener complicaciones de salud si hace actividad física en exceso.
  5. Por otro lado, para los que viven en tierra caliente, deben considerar que por su condición de perro braquicéfalo, estos podrían pasarla bastante mal, ya que son propensos a sufrir golpes de calor que, incluso, podrían provocar su muerte. En épocas calurosas, lo mejor será supervisar a la mascota constantemente y evitar pasearlos en horas de mayor calor. Lo más recomendable es muy temprano en la mañana y ya caída la noche.
  6. Si eres delicado con los olores, será mejor considerar otra raza. Aunque para algunos les parece muy chistoso lo flatulentos que pueden llegar a ser estos perros, hay personas que no podrían vivir con ello. Sobre todo a los que no soportan ver algo de suciedad en su casa, puesto que estos canes son muy propensos a babearse, vomitar y emitir gases. Claro, no es nada del otro mundo y una buena higiene y cuidado bastará para hacerlo bastante tolerable.
  7. Ahora bien, no importa si vives en un departamento pequeño o en una casa muy grande. Por fortuna el bulldog francés es una raza muy tranquila. Eso sí, pueden llegar a ser un poco testarudos y territoriales si no se entrenan correctamente. Aunque de cachorros son bastante dóciles para recibir enseñanza.
  8. Y lo más importante: esta raza tiene tendencia a padecer diversidad de enfermedades como alergias, problemas respiratorios y hernias discales, entre otros. Por eso, será muy importante adquirir un cachorro proveniente de un buen criador, y eso es algo que veremos en el siguiente punto.

¿Cómo elegir el criador ideal?

Si con todo lo que has leído estás convencido que tu próxima mascota será un bulldog francés, el siguiente paso será escoger un criador responsable que te garantizará un cachorro que cumpla con el estándar de la raza y, por supuesto, que haya surgido de una familia sana con los cuidados esenciales que requiere un bebé.

Ante el hecho de que son perros delicados de salud, que a la larga podrían tener complicaciones, siempre lo más recomendable en el caso de la compra será acudir a un criadero especializado y no a tiendas generales, en los que se pueda confirmar que su crianza es favorable y adecuada.

Los buenos cridores siempre te permitirán conocer el contexto del cachorro, desde el lugar en el que habitan, hasta cuáles son los padres de la camada y cómo son sus condiciones de salud.

Ten mucho cuidado con los vendedores a los que solo les importa que pagues la suma que piden. Los criadores responsables usualmente se aseguran de que los futuros dueños sean el hogar adecuado para la cría que ofrecen y hasta pueden tener comunicación futura con la familia para asegurarse del buen estado del perro. Pero para dar con un buen criador, será necesario que lo busques exhaustivamente.

Por supuesto, al momento de ver a los cachorros, debes confirmar que el aspecto de estos sea completamente saludable, que se vean bien alimentados, su cuerpo sea firme y la piel de su barriga sea de color rosa pálido.

En Colombia, el precio de un bulldog francés puede superar los $2.000.000,  aunque se pueden conseguir opciones mucho más bajas. Pero recuerda que comprar un cachorro más económico, en algunos casos, puede resultar más costoso, ya que estos podrían venir con enfermedades que requerirán grandes inversiones en intervenciones médicas o medicinas. Sin contar el estrés y mal rato que esto podría hacerte pasar.

Pero recuerda que la compra no es la única opción. La adopción o rescate también es factible y así estarás ofreciéndole una segunda oportunidad a una vida que lo necesita.

Sea como sea que obtengas a tu bulldog francés, ten en consideración lo que aprendiste en este texto para que ambos sean muy felices juntos.

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